Algo más que palabras
La difícil tarea de gobernarnos
“Hacen falta gobiernos que aglutinen líderes éticos, pero también
gobernados que se afanen en la búsqueda de la verdad y en el amparo para todos”
Víctor CORCOBA HERRERO/ Escritor
En efecto, igual que
gobernando el mundo hemos de aprender a rectificar a tiempo, también tendremos
que replantearnos el orbe de las relaciones; sobre todo, con el dinero.
Acumular riqueza no lo es todo. No podemos continuar con la dictadura de la
economía, deshumanizándonos por completo; es menester reaccionar, cuando menos
para que el capital no nos tutele a su antojo. Derrotemos a los mercaderes que
especulan con las finanzas; y, si acaso, volvámonos más poesía que poder. Hoy
más que nunca hacen falta trovadores en guardia, que eleven la voz de la
sabiduría y nos despierten de este irracional abecedario de pedestal falso que
inunda el planeta.
Quizás tengamos que dejar que
el tiempo nos nutra con sus lecciones, para caer en la cuenta de que nadie
tiene la barita mágica de un buen gobernar. Es el consentimiento de todos, lo
que facilita el discernimiento de la interpretación, a través de la creatividad
de la conciencia de cada cual, reafirmando el derecho de toda población a su
propia identidad, como también a la participación, fundada en la igualdad y en
la solidaridad, así como al goce de los bienes que están destinados a todas las
personas, incluida el agua, un recurso cada vez más escaso en un mundo que la
precisa para encarar sus grandes desafíos demográficos y climáticos.
Justamente, la falta de reconocimiento de su valor es la principal causa de su
mal uso y desperdicio, afirma recientemente un nuevo informe de la ONU
divulgado recientemente.
Por eso, hacen falta gobiernos
que aglutinen líderes éticos, pero también gobernados que se afanen en la
búsqueda de la verdad y en el amparo para todos. Lo importante es caminar en la
luz que imprime esa comunión de entrega entre sí, con los demás, que es lo que
nos ennoblece y genera comprensión. Sin duda, tenemos que aprender del camino
recorrido por nuestros predecesores, de nuestra propia cátedra viviente, que es
lo que nos hace crecer como especie pensante, y reconstruirnos como sociedades
más incluyentes; pues, aún, la gran mayoría de los países no han sido
gobernados nunca por una mujer. Desde luego, toda persona, independientemente
de su género, tiene derecho a tomar el timón de su país, sabiendo que la
voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público.
Es público y notorio que no
hay gobiernos perfectos, solo se requiere de uno que no someta a esclavitud a
sus administrados. Será bueno, por consiguiente, escucharse todos; sin
distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política,
origen, posición económica o de cualquier otra índole, para abordar, tanto las
oportunidades de un mundo globalizado, como los retos para hermanarse. Y en
este sentido, son los gobiernos, los que deben evitar mensajes que inciten al
odio, repudiando la violencia y aceptando el diálogo como medio que facilita la
solución de los conflictos. Con razón se dice que, para regir lícito, hemos de
sanar los males, nunca vengarlos, pues socialmente nos enferman. No olvidemos
que la sociedad será algo hermoso en la medida que nos apoyemos recíprocamente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario