Hospitales sufren
tercera
ola pero el
Gobierno federal
le quita
importancia
*México registra en
la última jornada 19 mil 223 contagios nuevos de COVID-19, unas cifras que no
se veían desde el pico de la segunda ola en enero
"No la estamos sintiendo, no. Estamos sufriendo la tercera ola. Los hospitales están llenos y nadie dice nada", explicó una enfermera que atiende a pacientes de coronavirus en la capital y que prefiere mantener su anonimato.
México registró en la última jornada 19 mil 223 contagios
nuevos de COVID-19, unas cifras que no se veían desde el pico de la segunda ola
en enero, y acumula 2.8 millones de contagios y 240 mil decesos confirmados, la
cuarta cifra más alta del mundo.
HOSPITALES LLENOS
DE NUEVO
El repunte comenzó en mayo en las zonas turísticas y se
ha ido extendiendo por todo el país, donde se están llenando los hospitales de
nuevo y se repite la incesante llegada de ambulancias.
"Hemos detenido los ingresos al hospital porque ya
no tenemos una sola cama", añadió la enfermera.
Hace un mes estaban ocupadas solo el 14% de las camas de
atención general y el 17% de las camas de terapia intensiva, pero ahora la
ocupación nacional es del 44% y del 38%, respectivamente.
De los 32 estados del país, Nayarit, Colima, Ciudad de
México y Durango están en alerta roja por ocupaciones superiores al 70%, y
otros nueve están en alerta amarilla por rebasar el 50 por ciento.
Diego Ramírez merodea nervioso por los alrededores del
Hospital Venados de la capital mexicana, uno de los que ha colgado el cartel de
completo, a la espera de que le permitan hacer una videollamada con su esposa,
Felipa, ingresada desde hace una semana.
"Ya tenía muy grave el COVID. Tiene problemas de
asma, de respiración y le falta oxigenación. Está un poquito complicada nuestra
situación", explicó apenado.
Su esposa, de 57 años, se contagió a pesar de que
"se cuidaba mucho" y ahora está "muy delicada".
"Vamos a salir de esta", es lo último que Diego
le dijo agarrándole de la mano.
SIN NUEVAS
RESTRICCIONES
A pesar del fuerte repunte de contagios, impulsado por la
variante delta del coronavirus, el Gobierno mexicano ha descartado por completo
aplicar restricciones puesto que confía plenamente en que el efecto de la
vacunación evitará las escenas de hospitales y cementerios saturados que se
vieron en las anteriores oleadas.
Las autoridades sanitarias calculan que gracias a la
vacunación de los más mayores, la mortalidad de esta ola es un 77% menor a la
del primer pico de julio de 2020 y un 87% al segundo pico de enero pasado.
Eso explicaría que durante la última jornada se
registraron 381 muertes, lejos de las cifras de enero cuando había más de mil
500 decesos diarios.
"Ahora hay contagios, pero, esto es muy importante,
menos fallecidos porque la gente mayor ya está vacunada, está demostrado que si
se tiene la vacuna se protege. Esta nueva ola de contagios en el país tuvo que
ver mucho con las vacaciones y con jóvenes", expresó este viernes el
Presidente Andrés Manuel López Orador (AMLO) en su rueda de prensa matutina
desde Sinaloa.
La visión del gobierno la comparte plenamente la
alcaldesa de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, quien opinó esta semana que
"ya no es una opción el cierre de actividades económicas" y que
"lo que debemos hacer es aplicar con mayor velocidad la vacunación y
aprender a cuidarnos".
Lo cierto es que la vacunación todavía está lejos de la
inmunidad de grupo.
Desde diciembre pasado, han completado la pauta de
vacunación 25.2 de los 126 millones de habitantes del país, es decir el 20% de
la población. Sumado a las personas que llevan una dosis, solo el 35% de los
habitantes tienen algún tipo de inmunidad.
Quien no alcanzó para la segunda dosis de la vacuna fue
la hermana de Claudia Padilla, internada e intubada en estado muy grave desde
hace un día en el Hospital General de México.
Como otras personas, Claudia pasa la noche frente las
rejas del centro médico, al que los familiares no pueden entrar por riesgo de
contagio, a la espera de que le den información sobre su hermana.
"Le dolía el pecho, tenía mucha tos, le dolía el
cuerpo, tenía diarrea", relató sentada en un taburete que trajo para pasar
las horas.
En este hospital tardaron en encontrar una cama libre
para la hermana de Claudia y durante la noche tuvieron que rechazar a personas
que llegaban en estado grave por falta de espacio.
"Creo que bajamos la guardia", reflexionó esta
mujer, quien pidió ser más "conscientes y empáticos" y apoyar a los
enfermos porque "no es una enfermedad que uno quiera adquirir".

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